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jubilación del fundador de la empresa familiar

«Nunca pensé que llegaría este momento: me jubilo»

jubilación del fundador de la empresa familiar

En este artículo encontrarás nuestras recomendaciones para afrontar de la mejor manera posible la jubilación del fundador de la empresa familiar.

La jubilación del fundador de la empresa familiar es algo que, a veces, puede parecer inconcebible. Y, sin embargo, tarde o temprano, llega un día en el que te das cuenta de que quizá es momento de jubilarte. O, por lo menos, toca empezar a planificar tu marcha, ya sea porque el Protocolo familiar establece una edad límite o porque sientes que es el momento de dejar espacio a los que entran.

Durante muchos años, quizá la mayor parte de tu vida laboral, has dedicado tu tiempo y energías al proyecto empresarial. Por ello, es normal que el hecho de dejar de trabajar y de gestionar el negocio pueda hacerte surgir emociones muy contradictorias, tanto positivas como negativas.

Es habitual que la jubilación del fundador de la empresa familiar despierte sentimientos de miedo ante el cambio que se avecina. Algunas personas también pueden sentir inseguridad por el futuro, incredulidad o asombro de que ya haya llegado el momento, pena por tener que dejar de ir a diario al negocio que uno tanto ama…

Pero también pueden aflorar emociones positivas. Por ejemplo, puedes sentir ilusión por poder aportar valor a la empresa familiar desde una vertiente distinta, tener ganas de dedicar tiempo a la familia y a los amigos, estar lleno de orgullo por poder transmitir el legado a la siguiente generación…

Consejos para la jubilación del fundador de la empresa familiar

En primer lugar, si has decidido que ha llegado el momento de retirarte de la gestión, enhorabuena por haber tomado conciencia de la necesidad de dejar espacio a las nuevas generaciones de la familia. No es algo tan habitual el hecho de reunir el valor para salir a tiempo y de forma planificada. De hecho, nos encontramos a menudo con que la jubilación del fundador de la empresa familiar es uno de los asuntos más delicados de gestionar.

En segundo lugar, queremos ofrecerte algunas recomendaciones para facilitarte el proceso, ya que, evidentemente, la jubilación conllevará algunos cambios en tu vida.

Antes de jubilarte
  • Planifica el proceso de relevo generacional con antelación y mediante el consenso en un Protocolo familiar. Así, el traspaso estará lo más preparado posible y tú sabrás qué esperar del periodo de jubilación.
  • Afianza tu seguridad financiera y la de tu cónyuge con antelación. Tener un respaldo económico que te ayude a mantener tu nivel de vida en el momento en que ya no estés vinculado profesionalmente con la empresa familiar te aportará tranquilidad. Así, la cuestión económica y el miedo a perder tu patrimonio no serán un freno a la jubilación.
  • Aprende a delegar y a confiar en las capacidades de la siguiente generación. Este es el mejor consejo para desvincularse de la empresa familiar con serenidad. Piensa que, si la siguiente generación ha recibido la formación necesaria, cuenta con la experiencia suficiente y el traspaso de funciones ha sido progresivo, está preparada para volar sola.
  • Déjate acompañar en el proceso por el consejero de empresa familiar. Si lo necesitas, este profesional puede ofrecerte apoyo y ayudarte a reducir las inquietudes. Además, te ayudará a planificar la manera en la que puedes seguir vinculado al negocio desde los órganos de gobierno.
Después de jubilarte
  • Afronta la jubilación de forma positiva y con la mente abierta, aceptando que es un proceso que pude conllevar pérdidas. Entre ellas, el cargo, el poder asociado al puesto, la autoridad, la rutina diaria…
  • Busca otras formas de aportar valor y un nuevo propósito. Gracias a la experiencia adquirida a lo largo de los años, puedes realizar aportaciones valiosísimas en el Consejo de Administración y desde el Consejo de Familia.
  • Dedica tiempo a tus aficiones -pintura, música, deporte, cine-. También puedes aprender sobre nuevos ámbitos -idiomas, cocina, cursos…-. O dedicarte a viajar, cuidar de los nietos, retomar o fortalecer el contacto con las amistades de fuera de la empresa familiar… El objetivo es evitar sentir que hay un gran vacío de tiempo a llenar.

Por último, recuerda que la jubilación del fundador de la empresa familiar no es el final. Es más bien el comienzo de una nueva etapa. Y todos tendréis que reajustaros, tanto la generación entrante, que asumirá nuevos roles, como la generación saliente, que saldrá del día a día de la empresa familiar.

No dudes en consultarnos cualquier pregunta relativa a la jubilación del fundador de la empresa familiar en comentarios o mediante una consulta privada.

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