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jubilación en la empresa familiar

Por qué es importante no retrasar la jubilación

jubilación en la empresa familiar

La jubilación en la empresa familiar, en algunos casos, puede ser un tema difícil de abordar. O por lo menos así es en España, donde todavía existe la idea de que dejar de trabajar y salir del mundo laboral significa dejar de ser útil y de aportar valor.

En cambio, en Argentina, de donde me consta que procedéis algunos de mis lectores, cada 20 de setiembre se celebra el Día del Jubilado. Esta festividad sirve para honrar la figura de quiénes en su día trabajaron, pero ahora ya se han retirado de la vida laboral. El origen de este día lo encontramos el 20 de setiembre de 1904, cuando se sancionó la primera ley de jubilación correspondiente a los trabajadores estatales de Argentina.

Con base en mi experiencia puedo aseguraros que en las empresas familiares es habitual retrasar sine die la jubilación en la empresa familiar a pesar de los riesgos que conlleva. Ceder el testigo del negocio, no es fácil; en buena parte, por el miedo de la primera generación a la jubilación y por la incapacidad de aceptar que ha llegado el momento de pasar el testigo a los sucesores.

Riesgos de no afrontar la jubilación en la empresa familiar

Reconozco que en ocasiones puede costar encontrar el momento de afrontar la jubilación en la empresa familiar. Pero hay que ser conscientes de que seguir en el negocio cuando ya no es el momento, entraña algunos riesgos.

Por un lado, supone un freno para el cambio, ya que es probable que alguien en las puertas de la jubilación deje de arriesgarse en innovar. Por otro, en el afán de sentir que sigue estando al mando, y especialmente cuando no hay confianza en los sucesores, la primera generación evitará delegar en ellos, probablemente auto engañándose diciéndose que la nueva generación no dispone de las capacidades o del espíritu emprendedor necesario para dirigir el negocio. Esta situación impide planificar con tiempo la jubilación en la empresa familiar y que la nueva generación asuma la dirección de la empresa familiar con el acompañamiento necesario.

Mi consejo es que no le temáis a la jubilación y que busquéis soporte externo para ayudaros en el proceso. Con el apoyo necesario, es posible encontrar maneras de seguir aportando valor a la empresa familiar a través de los órganos de gobierno (el Consejo de Administración y el Consejo de Familia) para llevar a cabo el cambio de liderazgo de forma paulatina.