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Aprendiendo a comunicarnos en la empresa y con la familia

La falta de comunicación en la empresa familiar suele ser uno de los principales problemas que deben afrontar estos negocios. Y, desgraciadamente, los problemas que se derivan de una comunicación deficiente pueden llegar a tener consecuencias más allá de la empresa y a afectar también a la armonía familiar.

Aunque si estás leyéndome es probable que todo esto ya lo sepas y que lo que busques sea precisamente saber qué podéis hacer para mejorar la comunicación en la empresa familiar. En este artículo daré unas breves pinceladas de 6 temas que, si se tienen en cuenta y se trabajan desde la Dirección, pueden mejorar sustancialmente los problemas de comunicación tanto de las empresas familiares como de las no familiares. Más adelante, en otros artículos, desarrollaré más en profundidad algunos de estos temas.

Técnicas para mejorar la comunicación en la empresa familiar

  • La gestión de la confianza: En un entorno de confianza, las decisiones, la velocidad de implantación de las mismas y la probabilidad de éxito aumentan exponencialmente. Para conseguir esta confianza debemos basar nuestras relaciones en la credibilidad, la fiabilidad, la empatía y la ausencia de interés propio. Asimismo, también hay que apostar por la asertividad y por mantener canales de comunicación transparentes y fluidos.
  • Comunicarse con las personas en función de su personalidad (los cuadrantes del talento): Las personas interpretamos los mensajes de maneras distintas según nuestra forma de ser. William Moulton Marston dividió los caracteres en 4 patrones (el dominante/anglo-sajón, el influyente/latino, el estable/nórdico y el analítico/germánico). Esto es algo que hay que tener en cuenta para que la comunicación sera realmente efectiva.
  • Tener presentes los ciclos de vida: Los estados vitales, las inquietudes y las expectativas no son las mismas en todas las edades, sino que evolucionan con los años.
  • La confusión de roles: Cuando nos comunicamos en la empresa familiar es habitual confundir el rol de propietario, el de familiar y el de accionista (los tres sombreros). Esto puede suponer una importante fuente de conflictos.
  • Saber escuchar: La práctica de la escucha activa exige aprender a identificar el mensaje de quién nos habla, tanto lo que dice como lo que no dice verbalmente, y reflexionar en torno a ello. De esta manera conseguiremos comprender qué nos está queriendo decir en realidad.
  • El uso del soporte adecuado: Tratar por WhatsApp o por correo electrónico temas que deberían tratarse cara a cara puede generar confusión y desmotivación en la familia y en el equipo que trabaja en la empresa.